…pulse uno…

Me gusta la tecnología, creo que el hombre ha dado un gran paso en este campo y hoy es todo mucho más fácil gracias a tantos avances.

Pero también tiene un alto precio.

El tener máquinas que nos hace más llevadero el trabajo y que nos facilita las cosas es digno de mención, pero el uso excesivo de ellas nos está convirtiendo en parte de ellas.

No hace muchos días, cuando me dirigía a mi lugar de trabajo, normalmente lo hago en coche y paré en una estación de servicio para repostar combustible, al ser temprano solo funcionaba el servicio automático, así que reposté y escuché a la máquin decir…”ha seleccionado diésel y buen viaje…”
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Entré en la C-32, autopista que conduce a Barcelona y cuál fue mi sorpresa que al pasar por el peaje habían sustituido a los empleados que cobran por máquinas que también cobran.

Pero no queda todo ahí, por supuesto el café de una máquina expendedora.

A media mañana recibo una llamada de teléfono y al otro lado grabación, o sea otra máquina me dice… “le comunicamos que nos ha sido devuelto su recibo correspondiente al mes de febrero, por favor póngase en contacto con nuestra compañía…”

Acto seguido, llamo al número de la compañía y “otra máquina” me contesta…”si quiere pagar con tarjeta de crédito o débito pulse uno”…

En fín que te invade cierta frialdad al echar de menos el factor humano.

Una vez que terminé mi jornada y volví a casa pasé por la ferretería porque necesitaba una arandela para fijar el desagüe que se había aflojado y aquello me desbordó, cuando a la hora de pagar me hayo delante de otra máquina que me pedía el código de barras del producto y me decía la cantidad a pagar.

Ahí ya me afectó, pagué, la máquina me dijo adiós y salí confundido y cabizbajo.

Ya entrando por la puerta del jardín de casa oí una voz, era el vecino que sentado en su puerta estaba tomando el fresco, me dijo…”Buenas tardes Rafael…”, me lo quedé mirando y casi con lágrimas en los ojos le dije…”Buenas tardes José, puedo pedirte una cosa, me gustaría darte un abrazo…”

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5 comentarios en “…pulse uno…

  1. A veces la vida misma se convierte en una obra de ficción. Me pregunto qué dirían los escritores de hace unas centurias, que fantaseaban con robots, si viesen lo que está pasando. Y esto no es moco de pavo, la robótica entre por la puerta y la humanidad sale a la cuerda floja. Nueva revolución industrial y nueva derrota para la población.

    Me he pasado a devolverte la visita y me ha gustado lo que he visto. Un saludo.

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