Los placeres olvidados

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Hoy he leído un post que me ha gustado enormemente, porque describe la triste realidad de cómo empleamos nuestra vida o mejor dicho como “tenemos” que emplear los años que vivimos.

Lleva por título ¿Te gusta tu trabajo? de Mónica Sánchez y os recomiendo que lo leáis porque es sumamente descriptivo y posiblemente esto nos ocurra sin siquiera darnos cuenta.

Yo sí que pienso así después de una larga vida pero entiendo lo difícil que es darse cuenta mientras se es joven.

Ella decía que solo podremos vivir tal como está el sistema 15 0 17 años, cuando nos jubilamos porque toda nuestra vida anterior la hemos entregado a trabajar para poder subsistir, por esto invitaba que al menos se trabajara en lo que a uno le gusta y cambiar el desafío diario por el deseo de hacer lo que te gusta.

Y yo ahora hago lo que me gusta.

Y hoy he hecho un montón de cosas interesantes.

Entre ellas pasear por la orilla de la playa y sentir el frescor del agua de  mar acariciándote los pies, un placer que se multiplica cuando va acompañado de una buena cerveza fresquita.

Más tarde el huerto me ha dado tomates y pimientos y demás con lo que he podido hacer una buena ensalada y un sofrito que acompañe a las albóndigas.

Y me siento rico.

Rico, aunque no tengo nada de valor tal como hoy se valoran las cosas, pero estas pequeñas cosas son placeres gigantes, placeres olvidados por culpa de la rutina del sistema.

Atrás quedaron las prisas para no llegar a ningún lado, las aglomeraciones, los metros, el comer de pie.

Y me alegro de ser viejo y haber llegado entero.

Porque normalmente el sistema suele acabar contigo.

Así que se acabaron todos los compromisos, todos menos uno, el que tengo conmigo que es vivir la vida como realmente es disfrutando cada minuto de ella y no permitiendo que el sistema te lo quite.

Ahora pronto anochecerá, me arreglaré y me pondré mi mejor traje para asistir a un espectáculo extraordinario que se emite cada noche en el horizonte, la puesta de sol sobre el mar.

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12 comentarios en “Los placeres olvidados

  1. Muchos compañeros de la Univ ahorita tienen trabajos mejores remunerados que el mío, y no porque yo tenga un nivel menor.
    Mi esposa y yo desde el principio decidimos vivir con lo necesario para nuestras necesidades. El stress del “estatus” que impone la sociedad hace que la gente se olvide de VIVIR

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  2. En ocasiones pienso que algo ya ha muerto en mí, pero me acuerdo de la capacidad que se tiene de reconstruirse a si mismo, y son precisamente esas pequeñas cosas que hacen la gran diferencia. Siempre se debe sentir uno rico, en el sentido de necesitar pocas cosas, y esas pequeñas cosas… necesitarlas poco, pero por sobre todo: se necesita uno asimismo.

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  3. También perdemos el tiempo en el que dirán, la presión social a veces nos consume, trabajar más para aparentar más, tener un título universitario porque así está escrito porque sino no vales y en ese intento de encajar en esto que se llama vida… la vamos perdiendo.

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  4. A menudo se nos orienta para que pensemos en términos económicos, pero la única riqueza que tenemos como seres vivos es el tiempo. Si le entregamos ese tiempo a empeños absurdos, a trabajar para otros, a malvivir para “quizá” tener una jubilación digna, perderemos todo lo que importa por el camino. La solución pasa por no ser oveja contable, sino oveja libre.

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