…te has enterado de que…?

SI UNO creyera todos los rumores que circulan por ahí, pensaría que la vida de la gente es como una telenovela. Mira lo que cuenta Amber, de 19 años: “Han dicho que he estado embarazada, que he abortado varias veces, que consumo drogas y hasta que trafico con ellas. No me dejan vivir en paz. De verdad que no entiendo por qué se inventan todo eso”.

Gracias al correo electrónico y a los mensajes de texto, cualquier persona malintencionada puede echar a perder tu reputación sin siquiera abrir la boca. Solo tiene que presionar unas cuantas teclas para enviar un mensaje falso a esa gente que siempre quiere estar al tanto de todo. De hecho, en Internet hay páginas creadas únicamente para desacreditar a alguien. Y muchos diarios blog colgados en la Red  están llenos de comentarios que nadie se atrevería a hacer cara a cara.

Pues bien, ¿quiere decir esto que nunca se puede hablar de nadie?

¿Se puede hablar de otros?

Conversando de manera informal, a veces se habla de ciertas personas, y eso no es necesariamente malo.  Claro, eso no quiere decir que podamos entrometernos en la vida de la gente. Sin embargo, estas charlas informales nos permiten saber quién se ha casado, quién ha tenido hijos, y así por el estilo. Seamos francos: es difícil decir que nos interesamos por los demás si nunca hablamos de ellos.

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De todas formas, este tipo de conversaciones pueden dar pie a un chisme. Un comentario tan inocente como “Pedro y Ana harían buena pareja” puede convertirse fácilmente en “Pedro y Ana son pareja”, sin que ellos sepan nada de su supuesta relación. “Eso no tiene tanta importancia”, puede que digas, pero pregúntales a Pedro y a Ana…

Haz que la conversación tome otro giro

Pues bien, ¿qué puedes hacer cuando te veas tentado a contar un chisme? Para responder a esta pregunta, imagina que vas conduciendo por una carretera con mucho tránsito. Es probable que de repente surja algo que te obligue a cambiar de carril, ceder el paso a otro automóvil o frenar en seco. Si estás atento, verás el peligro y sabrás cómo reaccionar.

Pues lo mismo pasa con una conversación. Por lo general, uno nota cuándo está entrando en “terreno peligroso”. Ese sería un buen momento para hacer que la conversación tome otro giro. De lo contrario, podríamos causar mucho daño. “Una vez hice un comentario negativo sobre una muchacha —cuenta Miguel—, algo así como que estaba loca por los chicos, y ella se enteró. Nunca olvidaré el tono de su voz cuando vino a hablar conmigo. Era evidente que le habían dolido mucho mis palabras. Y aunque arreglamos las cosas, me sentí muy mal por haberle hecho tanto daño.”

Está claro que las palabras pueden ser un arma peligrosa.  Así que piensa bien lo que vas a decir. Obviamente, se necesita mucha fuerza de voluntad para poner fin a una conversación jugosa. Carolina, de 17 años, comenta: “Hay que tener cuidado con lo que uno repite. Si la fuente no es confiable, pudieras estar esparciendo mentiras”.

Entonces, ¿cómo puedes interesarte por los demás y al mismo tiempo respetar su privacidad? Cuando sientas la tentación de hablar de alguien, pregúntate: “¿Estoy seguro de que es cierto lo que voy a decir? ¿Cuáles son mis intenciones? ¿Puedo manchar también mi reputación?”. Esta última pregunta es muy importante, pues tener fama de chismoso ewomen-1586480_640s a menudo peor que ser víctima del chisme.

Es cierto, el chisme nunca está justificado. Pero reaccionar exageradamente podría perjudicarte más que el propio chisme. ¿Por qué no haces como Renata? “Aunque me duele que hablen mal de mí, trato de no darle mucha importancia —dice—. Al fin y al cabo, seguro que a los pocos días estarán hablando de otra cosa.”*

En resumen: debes ser sensato y cambiar de conversación cuando se empieza a hablar mal de alguien. Y si alguna vez llega a tus oídos un comentario poco amable sobre ti, sé maduro y procura no hacer un drama. Deja que tus buenas obras hablen por ti. De este modo, te llevarás bien con todo el mundo y conservarás tu reputación.

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22 comentarios en “…te has enterado de que…?

  1. Increíble. Me ha encantado. Me haría muy feliz que se pasara por mi blog, tengo unos artículos que necesitan opinión de especialistas y creo que usted es el indicado, estoy empezando en esto y me vendría bien algo de objetividad. Un abrazo.

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  2. Una de las razones por las que apenas socializo es porque ni me importa la vida de los demás ni a ellos debe importarles la mía.
    Es muy egoísta por mi parte, que les niegue la posibilidad de conocerme, pero por lo general nunca traen nada bueno. Y yo tampoco.
    Un saludo.

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  3. El anonimato y la extraordinaria rapidez de difusión de la información (aunque sean chismes, maledicencias y demás, no dejan de ser información) gracias a las redes sociales son la tormenta perfecta para multiplicar hasta niveles terribles las consecuencias de las típicas charlas de mercado y verdulería de nuestros antepasados. Con un potencial destructivo mucho mayor, lamentablemente.

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  4. Magnífica tu reflexión. No podré entender nunca lo de las redes sociales y que alguien pueda tan impunemente dañar la imagen de otro. Tremendo. No soy de chismes…creo que quien hace una cosa mal puede ser perfectamente objetivo de otros… un abrazo

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  5. La empatía es la clave para casi todas las relaciones. Si nos paráramos más a pensar qué sentiría o pensaría la otra persona nos iría mejor a todos. A nadie le gustan los chismosos, es increíble que luego caigamos en la trampa de serlo. Excelente reflexión, gracias

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