Signore e signori

La hipocresía, el bulo, el chisme, la mentira y muchas cosas más son el caldo de cultivo que domina a la mayoría de la humanidad, porque a esta le gusta y la disfruta como un cerdo disfruta de la suciedad y de su propio vómito.

Lo más importante es aparentar, y para que esto llegue a buen puerto no importa cual de estas armas se utilicen, lo importante es dar una imagen, que más da que se lleve la ropa interior de varios días, si el abrigo está impoluto, y hablando de esto me he acordado de una película que vi en la década de los sesenta del siglo pasado.

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Efectivamente, se llamaba “Signore e signori”, enclavada en una sociedad donde el engaño o la traición estaba permitida tácitamente, la separación no era socialmente aceptable y el divorcio no existía todavía, o sea una sociedad hipócrita más o menos como la española de esos años, pero me gustó porque enseña a las claras como somos el ser humano, en la película está basada en una sociedad pero hoy en día, a nivel individual sigue siendo lo mismo.

Las persona referentes del pueblo, es el grupo que componen el hilo de la película, donde el médico estaba esperando hacer cualquier diagnóstico para poder ponerlo en conocimiento a toda la comidilla del pueblo, imagínate cuando un paciente le declara que es impotente, se arma la ostia, la mayoría de esposos serios, responsables y temerosos de Dios, se reúnen en el “puticlub” de las afueras del pueblo, y todo el mundo lo sabe, hasta sus santas esposas, pero todos son sonrisas y bienestar, y si para solucionar un problema porque alguien que no debe se entera, una de las esposas se tiene que abrir de piernas y satisfacer con sus carnes al que se enteró de algo que no debía, pues se hace y además le da un dinerito para que se le olvide lo que no debió ver.

El único que desea hacer las cosas como Dios manda, está casado pero no quiere engañar a nadie sino separarse e irse con su nuevo amor, este es el que acaba en la cárcel.

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Y a nivel individual hoy ocurre lo mismo, la hipocresía domina en todos los campos, cada uno hace lo que le apetece aunque para justificarse lo pinta con un barniz de color brillante para que parezca bien a los demás, pero lo cierto es que “allí donde está tu deseo, allí está tu corazón”, pero queda más bonito explicarlo con una demagogia barata y que nadie cree.

Nos pasa como a los fariseos del primer siglo, que delante del templo se daban golpes en el pecho, destacando sus virtudes pero escondiendo sus miserias.

“Mi amor, te quedaron riquísimas las mentiras, ¡por poco me las trago todas! “

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5 comentarios en “Signore e signori

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