Con lengua…

“Momentos después de terminar una amable conversación con una señora de edad, el primer ministro se queja de que su equipo la haya dejado acercarse y la llama intolerante. Lo que no sabe es que el micrófono que lleva puesto sigue encendido”. Las palabras con las que se refirió a la mujer dejan pasmado al país y manchan su reputación. Tan solo ocho días después, pierde la reelección.

No existe ser humano capaz de mantener la lengua bajo perfecto control. Aun así, es necesario calcular bien lo que se va a decir, tal como lo demuestra la anécdota del inicio. La reputación y la carrera, al igual que el éxito o el fracaso en las relaciones personales, dependen a muy buen grado de la forma de hablar de uno.

¿Pero sabías que las palabras tienen un poder aún mayor? La  lengua es como una ventana que permite a los demás ver nuestro interior y descubrir nuestro verdadero yo.   En efecto: el habla refleja los sentimientos, pensamientos y emociones que nos definen. Por eso es vital examinar detenidamente nuestra manera de expresarnos.

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Tengamos presente que las palabras comienzan siendo pensamientos. Por tanto, quien quiera mejorar su manera de hablar, primero debe mejorar su manera de pensar.

Si sigues este atinado consejo, te será más fácil desechar los malos pensamientos. Recuerda que la mente se nutre de lo que uno ve y lee. De modo que para evitar los malos pensamientos, hay que rechazar las influencias negativas, como las diversiones violentas e inmorales. Piensa dos veces antes de hablar.  Si descubres que tus palabras son como espadas que hieren los sentimientos ajenos, procura pensar antes de hablar.

El discernimiento nos ayudará a elegir el mejor momento para hablar. De otro modo, lo que digamos no ayudará a quienes nos rodean, aunque sea justo lo que necesiten, durante los próximos treinta días, esfuérzate por no expresar lo primero que te venga a la cabeza, sobre todo si te sientes provocado. En vez de eso, reflexiona en lo  que recomienda este escrito y házte el firme propósito de hablar con prudencia, apacibilidad y cariño.

Hay otras ocasiones en las que es necesario esperar a que llegue el mejor momento para hablar. Por ejemplo, ¿cómo reaccionaría si alguien le dijera algo ofensivo? Lo más prudente sería detenerse y preguntarse si siquiera hay que responder. Quizás la persona tenía buenas intenciones, o lo que dijo no es tan grave. Si después de pensarlo cree que es necesario responder, no lo haga mientras está enojado, pues el enojo es muy mal consejero. El mismo cuidado debemos tener al hablar con nuestros familiares.

Las palabras pueden hacer mucho bien, pero también mucho mal. En el mundo de hoy,  es muy común usar el habla para hacer daño. Siguiendo el ejemplo que ven en el cine y la televisión, muchas personas afilan su lengua como si fuera una espada con la cual atacar, y lanzan palabras hirientes como si fueran flechas. Tenemos que huir de esa costumbre. Una manera de herir con palabras es usando el sarcasmo. El sarcasmo es la burla o ironía con la que se desprecia, humilla o ridiculiza a los demás. La persona sarcástica tal vez piense que está siendo graciosa, pero podría ofender a alguien. El sarcasmo es cruel y las personas honradas lo evitan. Es cierto que el sentido del humor les añade sabor a nuestras conversaciones, pero debemos resistir la tentación de hacer reír a la gente a costa de otros. Por eso no debemos usar palabras ofensivas, sino animadoras, que ayuden a los demás.

“Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.”
Publio Siro (Siglo I AC-?) Poeta dramático romano.

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5 comentarios en “Con lengua…

  1. Gracias por seguir mi blog. La verdad es que no lo he dado a conocer y desconozco qué te ha podido gustar para decidirte a seguirlo. No publico mucho y, lo que sí escribo, ni se asoma a la calidad de lo que he podido leer de tu blog, de tus escritos. Y además alguna entrada -como la última- es ciertamente especial, por decirlo de alguna manera. Quizá por eso no parece importar. Y por eso tu confianza es un cumplido para mí. Gracias, de nuevo, y feliz año nuevo.

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