Jóvenes experimentados

Algunos quizás lleguemos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida, sin embargo, sólo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.  Este fragmento de un poema escrito hace tres milenios confirma que envejecer siempre ha sido un reto. Pese a los notables avances médicos actuales, todavía existen ciertos aspectos de la edad avanzada que constituyen “pesadas cargas y calamidades”. ¿Cuáles son estas, y cómo las sobrellevan algunos?

Quizás el mayor miedo es perder la lucidez. Como a mucha gente mayor, el problema es que le asusta el hecho de que se le olviden las cosas. Les preocupa que pudieran estar perdiendo el control de lo que un poeta del pasado llamó “el tazón de oro”, el valioso cerebro en el que se almacenan los preciados recuerdos, “¿Es el deterioro mental una parte inevitable del envejecimiento?”.

Si usted nota que olvida nombres o le inquieta que ciertas lagunas en su memoria sean los primeros indicios de un serio deterioro mental, cálmese: los olvidos son comunes en todas las edades, y los cambios que las personas mayores experimentan en sus funciones mentales no suelen deberse a la demencia senil. Aunque es habitual que la memoria se resienta un poco en la vejez, la mayoría de las personas mayores conservan sus facultades mentales.

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Es cierto que los jóvenes suelen recordar datos específicos con más rapidez. No obstante, si se deja a un lado el cronómetro, las personas de edad avanzada pueden hacerlo tan bien como los jóvenes. Es más, con las técnicas adecuadas y con práctica, el cerebro de la gente mayor sana es capaz de seguir aprendiendo, recordando e incluso mejorando determinadas destrezas.

¿Y si la persona tiene problemas de memoria más graves? Aun en este caso, no tiene que concluir automáticamente que padece demencia senil. Hay multitud de dolencias tratables propias de la tercera edad que pueden afectar a la memoria y provocar una confusión repentina inusual. A menudo, hasta profesionales médicos mal informados atribuyen erróneamente estos trastornos a la vejez o a la senilidad. Este diagnóstico, aparte de mortificar a los pacientes de edad avanzada, evita que reciban el tratamiento médico conveniente.

La depresión no es una novedad para los seres humanos. Esta necesidad es todavía mayor en los estresantes tiempos que corren. Es lamentable, pero en el caso de los mayores que padecen depresión, a menudo no se diagnostica el problema o el diagnóstico que se hace es erróneo.

La idea equivocada de que uno se vuelve triste y taciturno con la edad está tan extendida que muchas personas, incluidos los propios mayores, creen que estos síntomas son parte normal del envejecimiento. Pero no es cierto. La depresión no constituye una parte del proceso normal de envejecer.

A diferencia de los momentos de tristeza que todos experimentamos, la depresión clínica prolongada es una enfermedad grave con consecuencias potencialmente peligrosas, por lo que debe tratarse. De lo contrario, puede empeorar a tal grado que algunos pacientes sumamente angustiados recurran al suicidio. Por desgracia, la depresión en la tercera edad, pese a ser la enfermedad psiquiátrica que mejor responde al tratamiento, es también la que puede resultar más letal.

Aun hoy, en el siglo XXI, no es raro que las personas mayores teman que las dejen de considerar útiles. Las limitaciones que impone la mala salud fomentan unos sentimientos de inutilidad que, sumados a la jubilación forzosa, socavan fácilmente la autoestima de cualquiera.

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No obstante, si en vez de pensar en lo que ya no podemos hacer, nos concentramos en lo que sí podemos, seguiremos sintiéndonos útiles y no perderemos la autoestima. Efectuar actividades productivas satisface muchas necesidades básicas de los mayores: su vida cobra sentido, se sienten realizados e incluso puede que ganen algún dinero. Hagamos lo que podamos

En muchas culturas, los ancianos son los encargados de transmitir el conocimiento y los valores morales y espirituales a las siguientes generaciones.

Las personas mayores que, pese a sus limitaciones, comparten altruistamente su experiencia y sus recursos con los demás son miembros valiosos de la comunidad. Demuestran que “la canicie es corona de hermosura cuando se halla en el camino de la justicia”

Ahora bien, es posible que al ir envejeciendo nos preguntemos qué nos deparará el futuro. Seamos realistas.

“Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.”

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7 comentarios en “Jóvenes experimentados

  1. Muy acertado tu Post, y las reflexiones que lo acompañan, y dado que en mi caso es inminente la proximidad de estas circunstancias, me siento identificado con ello. Pero voy viendo que si bien es cierto que el estado de Animo es determinante para afrontar segun que; me voy dando cuenta de que ese control que creia tener sobre mi Vida, cada vez se va perdiendo poco a poco, y opto por la opcion de tratar de Soltar, y dejarme sorprender por los planes que LA VIDA tenia para mi.

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