Nuestra sociedad

“Ninguna sociedad […] puede florecer ni ser feliz siendo la mayor parte de sus miembros pobres y miserables.”

El economista Adam Smith hizo esta declaración en el siglo XVIII. Muchos están convencidos de que la veracidad de estas palabras resulta aún más obvia en nuestros días. Cada vez es más marcado el contraste entre ricos y pobres. En las Filipinas, un tercio de la población subsiste con menos de un dólar al día, cantidad que con frecuencia se gana en cuestión de minutos en las naciones más ricas.

Mientras algunos viven con relativa comodidad, millones de ocupantes ilegales levantan sus casuchas donde pueden. Otros no son tan afortunados; viven en la calle y solo tienen un trozo de cartón o de plástico donde acostarse. Muchos de ellos se ganan la vida a duras penas haciendo cualquier cosa: hurgando en los vertederos de basura, cargando pesados bultos o recogiendo en carritos todo lo que sea reciclable.

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Por si esto no fuera suficiente, las noticias de ejecutivos, políticos y demás, que se han enriquecidos en dudosas circunstancias provoca la indignación de millones de personas. Aun en el caso de que no hubiesen realizado ninguna operación claramente ilegal, a muchos les ha dado la impresión de que estos directivos empresariales, se estaban haciendo inmensa, extraordinaria y escandalosamente ricos. En el contexto de lo que está ocurriendo en el mundo, algunos se preguntan cómo se justifica que haya quienes ganen cantidades tan exageradas de dinero, cientos de millones de dólares en algunos casos, cuando tantas personas viven en la miseria.

Con esto no se pretende decir que no haya nadie intentando solucionar la desesperada situación de los pobres. Es cierto que funcionarios bienintencionados y organizaciones de ayuda han propuesto algunos cambios. No obstante, los datos siguen siendo desalentadores. A pesar de los numerosos y encomiables intentos de lograr una mejoría, el Informe sobre desarrollo humano admite: “Actualmente, muchos países son más pobres que hace 10, 20 y, en algunos casos, 30 años”.

“Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.” Platón

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8 comentarios en “Nuestra sociedad

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  2. La Riqueza De Las Naciones es un libro absolutamente extraordinario, incluso en lo que se refiere a Teoría Económica. Para mí es una inspiración ética, por encima de lo económico.
    En efecto, los postulados son válidos, y desafortunadamente actuales. Y no es menos cierto que hemos sufrido un pillaje extraordinario, especialmente en aquellos sitios de los que menos se habla, donde cualitativamente se ha hecho una tropelía similar, pero cuantitativamente han arruinado un territorio completo.
    Pero no es menos cierto que lo que parece estar viniendo seguirá realizando tropelías similares, y además cometerá acciones desasfortunadas, condicionadas por los eslogan y la ignorancia.
    Excelente post
    Saludos

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