El calentador

He decidido ocupar un sitio en este devenir que es la vida, porque cada día lo veo más como un escenario donde se desarrollan comedias, tragedias, humor, humor negro, suspense y como no, abundan los números de terror, entonces he decidido ser un espectador de excepción, un espectador de primera fila, (no tengo otra cosa que hacer), y usar este conducto para contrastar diversas situaciones que se vayan dando delante de mi.

Por ejemplo esta semana, he tenido un problema con el calentador de agua, en este tiempo en Barcelona hace bastante frío, y además llevamos unos días que nos está azotando una ola de frío que viene del norte de Europa y que nos está dejando tiesos, eso nos obliga a usar todos los anoraks, todos los edredones y todos los todos que tenemos almacenados en nuestros armarios, pues ahora imagina que vas a ducharte y el agua te sale en cubitos.

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En un principio acudí y me situé enfrente del calentador, pensativo, bueno tampoco pensaba mucho porque no entiendo absolutamente nada, pero me lo miraba con cara de pena a ver si se ablandaba y por caridad cristiana se encendía, pero no, no coló, en un acto de valentía le quité la tapa y solo vi tubos, conexiones, y cosas que no conozco su nombre, intenté regular el caudal del agua, pero no, hice como la intención de tocar algo, pero no.

Entonces vi una cajita, la abrí y observé que tenía dos pilas, pensé…”igual no hace chispa por estar las pilas gastadas y no se enciende…”, total que me fui a la ferretería para comprar pilas buenas, que al menos el calentador viera que le doy lo mejor y el actúe en consecuencia.

Cuando le cambié las pilas, os hablo del pasado lunes, ¡milagro!, se encendió y escuché esa fantástica melodía de oír todos los fuegos encendidos.

Lleno de alegría, casi emocionado, me fui al baño a disfrutar de una buena y extensa ducha, encendí el grifo y el agua caliente había desaparecido, me vuelvo a vestir y me voy de nuevo al cuarto del calentador, allí estaba, callado, impertinente, silencioso, llegué a pensar que esto me lo hacía por tenerlo en una habitación aparte y estuve por decirle…”pero si esto lo marca la ley…”, pero me di cuenta que se me estaba calentando la olla, me tranquilicé y pensé…

A los pocos minutos llamaba a un técnico, contestación…:”Yo no puedo ayudarle, eso tiene que ser el servicio técnico de la marca…”

Llamé al servicio técnico de la marca…:”No nos va a ser posible ir antes del martes de la próxima semana…”

Al día siguiente seguía pensando que hacer, porque ¿quien se lava las pelotas con el agua tan fría?

Habían momentos que me sentaba delante de el, por aquello de la presión, pero no, yo decía esto no tiene que ser tan difícil, pero cuando me lo miraba sin tapa, no sabía a donde tocar.

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Así hasta ayer por la mañana, que tomando café en el bar me encontré con un conocido, y hablando salió el problema que tanto me preocupaba, si, el calentador.

Me dice… “ah, no te preocupes, ahora te acompaño a casa y le hecho un vistazo, yo entiendo algo de eso…”

Me acompañó, lo miro, pensó, y sin quitarle la tapa, metió la mano por debajo y ¿saben que pasó?

El calentador se encendió, como si nunca hubiera pasado nada.

Me entraron ganas de llorar, de ponerle velas a algún santo y eso que no creo, ahora si que me emocioné,…¡¡¡TENGO AGUA CALIENTE…!!!

Desde entonces no entro en la habitación del calentador, no quiero que se cabree, y por supuesto tengo el teléfono de mi amigo en letra grande pegado en la nevera.

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15 comentarios en “El calentador

  1. Este texto nos demuestra , que en los tiempos que estamos , con todas las comodidades que tenemos , cualquier pequeño contratiempo nos parece un mundo , yo recuerdo cuando iba a casa de mis abuelos al pueblo , entonces no había calentadores o si los había eran prohibidos para el bolsillo de la gente obrera . Entonces se limitaban a calentar agua con soperas en el mismo fuego de la chimenea que hacia de calefacción para toda la casa , una vez calentada el agua se sacaba al baño que tenía un lavadero de piedra y no una ducha con mampara , y este baño se encontraba en el corral , con un simple tejadillo de uralita , ahora entiendo porque no se ducharan todos días , porque incluso para hacer sus necesidades tenían que ser en tiempo record , pues cualquiera aguantaba ahí ,
    Al igual que nuestro nivel de vida y nuestras comodidades también ha cambiado mucho el clima , pues en esos inviernos en el pueblo de mis abuelos las temperaturas tanto de invierno como de verano eran mucho mas extremas.

    Yo me quedo con las comodidades que tenemos ahora y la sencillez y humildad de mis abuelos

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  2. Hace un mes, quizá dos, pasó lo mismo en mi casa. También pensamos en las pilas, pero nada. Luego pensamos que el latigillo se había llenado de cal otra vez. Al final, no recuerdo exactamente qué era, pero nos tuvieron que cambiar el termo porque la reparación era más liosa que cambiar el chisme entero.
    Lo peor de estas cosas es que siempre ocurren en fin de semana o el técnico tarda bastantes días en poder venir.

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  3. Me siento totalmente identificado, con tu problema, pues estoy en una situacion similar con el agravante de que en el Pirineo, esta muy FRIA, pero se rompio una pieza y hasta el lunes se supone que no la tienen, ¡¡¡¡ OJALA QUE SI ¡¡¡ pues llevo unos cuantos dias dandome cuenta de que los adelantos a veces no lo son.

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