La dignidad humana

La dignidad humana: objeto de constantes atropellos

Por espantosas que hayan sido las atrocidades cometidas por los nazis en los campos de concentración durante la segunda guerra mundial, no fueron ni las primeras ni las últimas agresiones contra la dignidad humana. Sea que examinemos el pasado o el presente, llegamos a una clara conclusión: “el camino a la humillación y la indignidad” es muy largo y transitado.

Pero los atropellos contra la dignidad humana no se limitan a las barbaridades que han ensangrentado las páginas de la historia. A menudo, tales atentados son más sutiles. Pensemos, por ejemplo, en quienes se burlan de un niño por algún rasgo físico, o se ríen de los inmigrantes por sus costumbres extranjeras, o discriminan a la gente por el color de su piel o su nacionalidad. Quizás solo lo hagan por diversión, pero el dolor y la humillación de sus víctimas no tienen ninguna gracia.

La dignidad se define como la cualidad de ser “digno, merecedor de respeto y consideración”. Por lo tanto, nuestra dignidad como personas abarca tanto el concepto que tenemos de nosotros mismos como el trato que recibimos de otros. Aunque hay diversos factores que influyen en la autoestima, nuestra percepción de lo que valemos está determinada a buen grado por la manera en que nos consideran o tratan los demás.

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En todas las sociedades existen personas pobres, indefensas o vulnerables; pero no necesariamente se sienten menos dignas por ello. Más bien, son las actitudes y reacciones ajenas las que pueden constituir una afrenta a su dignidad. La triste realidad es que, por lo general, son quienes viven en circunstancias desfavorables los que ven menospreciado o pisoteado su derecho a la dignidad humana. Así, muchas veces oímos frases denigrantes como: “¡Qué inútil eres!” o “¡No sirves para nada!” dirigidas a ancianos, pobres o enfermos mentales y físicos.

¿Por qué se humillan unos a otros los seres humanos? ¿Se respetará algún día el derecho fundamental a la dignidad?

“El valor no consiste en la bilis, ni en la sangre; consiste en la dignidad.”Ignacio Manuel Altamirano

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8 comentarios en “La dignidad humana

  1. Es muy acertado este texto.

    He visto con mucho pesar como otros creen tener el poder de lastimar la dignidad de otros y no importarles en lo más mínimo. Como si acaso esa actitud ante los menos favorecidos o simplemente ante aquellos que poseen distintos gustos y costumbres, los hicieran mejores o superiores de algún modo.

    La pregunta, ¿por qué nos humillamos entre nosotros? Pienso que es porque aún persisten las viejas ideologías clasistas, todo debe ser clasificado, medido, pesado y bajo determinadas miradas de un grupo será juzgado como defectuoso o no; y por consiguiente también decidirán si es merecedor de su respeto o no. ¿Lamentable? Mucho, pero diariamente nos sometemos a este escrutinio que no parece tener fin o una finalidad verdaderamente útil.

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  2. Lamentablemente el cristianismo se quiere apropiar del término, cuando la religión, cuando tiene el poder político, NUNCA se fija en los necesitados. En la Edad Media abundaban los leprosos, y la Iglesia católica no se preocupó por ellos. Hoy día, hacen obras de caridad para detener la pérdida en masa de fieles, convirtiendo al ser humano en un medio para un fin.
    Saludos

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