Miedo (3)

La práctica oculta de someter a las esposas a base de golpes es una injusticia flagrante que se comete por todo el mundo y que en muchos lugares no se consideraba un delito hasta hace poco. Un informe de la India afirma que “en el país, al menos el 45% de las mujeres reciben bofetadas, patadas y golpes de sus esposos”. Este tipo de agresiones supone una amenaza mundial para la salud. El FBI indica que en Estados Unidos, entre las mujeres de 15 a 44 años se producen más lesiones por la violencia doméstica que por los accidentes automovilísticos, los asaltos y las violaciones juntos.

Así pues, la violencia doméstica es mucho más grave que una discusión ocasional que termina en un intercambio de bofetadas. Son muchas las mujeres que temen por su integridad física en su propio hogar. Un estudio a nivel nacional realizado en Canadá mostró que un tercio de las víctimas de este tipo de violencia han sentido en algún momento que su vida corría peligro. Dos investigadores de Estados Unidos llegaron a esta conclusión: “El hogar es el lugar más peligroso para las mujeres, un lugar donde con frecuencia se las trata con crueldad y se las tortura”.

¿Por qué hay tantas mujeres atrapadas en relaciones tan peligrosas? Hay quienes dicen: “¿Por qué no buscan ayuda? ¿Por qué no abandonan a sus maridos?”. La razón, en la mayoría de los casos, es el miedo. El temor es una característica distintiva de la violencia doméstica. Por lo general, los agresores someten a sus esposas golpeándolas y las mantienen calladas amenazándolas de muerte. Y aunque la mujer maltratada reúna el valor para pedir ayuda, no siempre la recibe. Existe la tendencia, incluso entre quienes detestan otras formas de violencia, de trivializar, pasar por alto o incluso justificar tales abusos. Además, el esposo puede parecer una persona encantadora fuera de casa. Los amigos a menudo no pueden creer que le pegue a su esposa. Como nadie les cree y no tienen adónde ir, muchas víctimas piensan que no les queda otro remedio que vivir aterrorizadas.

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Las esposas maltratadas que sí dejan su hogar acaban muchas veces atrapadas en otro tipo de acoso más intenso. En un estudio reciente entre más de mil mujeres del estado de Luisiana (EE.UU.), el 15% informó que habían sido objeto de persecución. Imagínese cómo se sentiría una mujer en esa situación: alguien que la ha amenazado la sigue allá adonde va. La llama por teléfono, la acecha, la observa y la espera. Puede que incluso mate a su mascota. Es una auténtica campaña de terror.

Tal vez usted no esté pasando por una situación como esa, pero ¿hasta qué punto afecta su vida diaria el miedo?

“La relación sexual no es fundamental para el amor, sino que el amor es fundamental para la relación sexual.” Phil Bosmans

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