Dame un abrazo…

Expresar el cariño, ¿realmente importa?

Atosigarlos de abrazos. Eso le aconsejó un profesor de Psiquiatría Infantil a una madre primeriza. Ella acababa de tener gemelos y le había pedido orientación sobre la mejor forma de criarlos. “El amor y el cariño, le dijo el profesor, hay que expresarlos en sus múltiples manifestaciones: besos, abrazos, gestos de ternura, comprensión, alegría, generosidad, perdón y, cuando es necesario, disciplina razonada. Nunca hay que dar por hecho que nuestros hijos saben que les queremos.”

Por el mismo camino va la opinión de Tiffany Field, jefa del Instituto de Investigación del Tacto de la Universidad de Miami (Florida, Estados Unidos). Ella afirma que “tocar a los niños es fundamental para su crecimiento y bienestar, igual de importante que la dieta y el ejercicio”.

Pero ¿y qué hay de los adultos? ¿Necesitan ellos expresiones de afecto? Sí. A partir de sus observaciones clínicas, el psicoterapeuta Claude Steiner concluyó que, independientemente de la edad, los estímulos verbales y físicos son imprescindibles para el bienestar emocional del ser humano.  Por experiencia es sabido que las expresiones físicas de afecto hacia los mayores realmente son la clave. Cuando les tratas con amabilidad y les acaricias, te ganas su confianza, y ellos obedecen tus instrucciones de buena gana. Además, tal trato afectivo aumenta su propia autoestima y dignidad.

Ahora bien, las expresiones de cariño no solo son buenas para el que las recibe, sino también para el que las da.  Y todavía podemos hallar más satisfacción si mostramos afecto a quienes se sienten preocupados, deprimidos o inseguros.

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Mucha gente consideran a pobres, indigentes, o personas de otras culturas,  despreciables. Pero imagínese cómo se sentiría al recibir una caricia comprensiva, y nada menos que las que están enfermas o con problemas de necesidad.

Una mano fortalecedora y sus palabras de aliento sin duda reanimarían a cualquiera, fuera la situación que fuera.

¡Qué fortalecidos debemos sentirnos  cuando nuestros amigos leales nos abrazan o nos besan.

Como vemos, tanto la razón, como la ciencia nos animan a expresar abiertamente nuestro cariño. Los beneficios físicos y emocionales son innegables, y está claro que no es solo “cosa de niños”.

“Es curioso cómo no se hecha en falta el afecto hasta que se te ofrece y, en cuanto eso ocurre, nunca se tiene bastante”. de Libba Bray

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6 comentarios en “Dame un abrazo…

  1. ¡Una vez más, genial! Me ha gustado la última frase… lo de que no se echa de menos el cariño hasta que se tiene… ¡somos tan frágiles! ¡Bravo Salomón!

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  2. En mi hogar no éramos nada afectivos y no comparto esta ternura colectiva. Sin embargo, dejando de lado mi aura de negatividad, intentaré seguir este método más a menudo. Quién sabe, quizá un día se erradique la violencia paso a paso.

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