No te cargues la mochila

El pasado martes visité un concesionario de coches con el ánimo de comprarme uno, el vendedor, muy agradable, casi como un padre, me mostraba todas las cosas buenas de las que gozaba el vehículo, que evidentemente estaba muy bien, pero ya sabemos que los vendedores te harían un felación “in situ”, con tal de venderte el coche.

Pero más allá de la dudosa dignidad del señor vendedor, al montarme para probarlo observé lo bien que huele un coche nuevo y sobre todo lo limpio que están, yo diría que impoluto.

Pues bien, escribo esto porque cuando ya el vehículo es nuestro y lo tenemos un considerable tiempo, ha cambiado todo por completo, ya no parece el mismo, más bien parece un mercadillo de Bangkok, tenemos los muñecos “graciosos” en la bandeja posterior, los pack de pañuelos, varios porque te entran varios al comprarlos, los cojines, el soporte para el móvil, el soporte para el navegador, la cajita para las gafas, ya casi no cabe nada en el salpicadero, pero aún así le añadimos papeles, bayetas en los huecos de las puertas, un par de paraguas por si acaso viene una ciclogénesis sin avisar, varias chaquetas olvidadas y un sinfín de cosas que no sabemos ni siquiera para que sirven, y no te digo nada del maletero, aquello parece un trastero sin ordenar hasta el grado que si queremos meter una maleta acabamos poniéndola en el asiento de atrás.

De hecho cuando nos dirijimos a pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), si no quitáramos cosas, no la pasaríamos con éxito por exceso de peso.

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Un verdadero sinsentido que nos obliga a llevar el librito de ayuda de la marca para saber donde descansará la rueda de recambio, porque ante tal maremagnum nunca llegaríamos a encontrarla nosotros solos.

Y aunque esto parece una exageración, sabéis que es la pura realidad, un trastero donde van todas las mierdas que vamos encontrando, pero tristemente esto no se acaba aquí, esto lo hacemos en muchos campos, sobre todo yo lo comparo con nuestra vida, nacemos limpios y con buen olor, pero a medida que vamos creciendo vamos añadiendo personas, deseos, posesiones y cosas que aunque en un principio nos complazcan no todas llegan a enriquecernos sino a perjudicarnos, no solo no sirven para nada sino que hasta nos estorban para poder vivir (conducir) en paz.

Tenemos la libertad para poder añadir a nuestra vida todo lo que deseemos pero no todo va a ser constructivo, por eso y para concluir deciros no nos dejemos llevar a veces por nuestro propio entendimiento, nuestro corazón es traicionero, y no siempre debemos aprender después de errar, nos podríamos ahorrar muchas lágrimas y sufrimientos y en ocasiones de usar nuestros primeros años de vida para hipotecarnos el resto.

No es malo ir con una mochila, solo que controlemos el peso que metemos en ella.

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8 comentarios en “No te cargues la mochila

  1. Buenas noches.
    Buen consejo Rafael. El consumo exacerbado llega a una instancia que pocos advierten y que tiene que ver con quien termina siendo consumido… todo aquello de más que portemos nos proveerá de peso innecesario que solo nos quitará de un precioso tiempo para vivir…Porque consumir no es vivir…aunque se intente convencer de lo contrario.

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