Esa boca!!!

El habla es una característica excepcional que nos distingue de los animales, pero lamentablemente algunas personas utilizan mal este don. Los insultos, las blasfemias, las vulgaridades y las obscenidades a menudo duelen más que las agresiones físicas.

Cada día hay más gente con la costumbre de usar palabras soeces, y en las escuelas se ha notado que los alumnos son cada vez más malhablados. Sin embargo, hay quien sostiene que el lenguaje hiriente puede resultar beneficioso si se utiliza con el fin de desahogarse emocionalmente. Un estudiante de ciencias políticas escribió: “Habría que recurrir al enérgico lenguaje vulgar cuando el vocabulario común no transmita la intensidad de nuestros sentimientos”.

El lenguaje obsceno no es un fenómeno reciente. Tal vez lo hicieran para atacar o herir a otros intencionalmente o para desquitarse. Del mismo modo, muchas personas de la actualidad emplean palabras obscenas cuando tienen arranques de ira.

Claro, mucha gente dice obscenidades sin la intención de atacar o herir a los demás. De hecho, es probable que solo deseen añadir cierto tono informal a la conversación, lo que explica por qué tales expresiones se han arraigado tanto en el habla cotidiana. A algunas personas hasta les cuesta comunicarse sin decir improperios. En ocasiones, este tipo de lenguaje tiene también el objetivo de provocar la risa. Pero ¿debe considerarse este uso menos ofensivo y, por tanto, más tolerable? Piense en lo siguiente.

Los chistes obscenos suelen contener groseras alusiones al sexo, las cuales encuentran divertidas muchas personas que se consideran respetables. No es de extrañar, pues, que las conductas sexuales tanto naturales como antinaturales sean el tema predilecto de muchos humoristas. También se bromea sobre el sexo en numerosas películas, al igual que en programas de radio y televisión.

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Así pues, no cabe duda de que las obscenidades, sin importar qué se pretenda con ellas, ofenden. Son moralmente inaceptables y sin duda entran dentro de lo que se considera lenguaje hiriente.

Desde luego, el habla dañina engloba mucho más que el lenguaje obsceno. Los insultos, el sarcasmo, las burlas y la crítica severa pueden herir profundamente. Es cierto que todos nos equivocamos con la lengua, y más si se tiene en cuenta lo comunes que son el sarcasmo y la difamación en el mundo en que vivimos . Sin embargo,  nunca debemos adoptar una actitud indiferente en lo que a lenguaje soez se refiere.

A veces puede ser difícil resistir el impulso de insultar a alguien. Al sentirse ofendida, una persona tal vez crea que tiene motivos justificados para hablar al ofensor con dureza y crueldad, o para criticarlo a sus espaldas.

Es interesante recordar que hasta el tono y el volumen de la voz pueden hacer que nuestras palabras resulten hirientes. No es raro que los cónyuges se ofendan mutuamente intercambiando gritos, y con frecuencia, muchos padres levantan la voz a sus hijos. Sin embargo,  no debemos gritar para expresar nuestros sentimientos.

En vista de lo común que es el lenguaje vulgar y obsceno,  necesitamos un antídoto contra su dañina influencia. El interés sincero y el amor por el prójimo nos impulsarán a emplear siempre palabras que curen.

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6 comentarios en “Esa boca!!!

  1. A veces, no nos damos cuenta de cuan hiriente puede ser lo que decimos, o lo que escribimos; y no necesariamente tiene que ser algo soez; puede ser alguna palabra o la intención con que se diga o escriba. En fin, seamos respetuosos y cuidadosos con lo que decimos y escribimos.

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