¡Te lo juro…!

“Unas cuantas medias verdades a veces ahorran un sinnúmero de explicaciones.”

Este comentario ilustra lo que opinan muchas personas sobre la mentira. Creen que no es inapropiada si no perjudica a nadie. Tal modo de razonar incluso ha recibido el nombre teórico de “ética situacional”, según la cual el único precepto que se debe obedecer es la llamada ley del amor. En otras palabras, explica la escritora Diane Komp, “si su motivación es buena y su corazón es recto, entonces el hecho de que haya mentido, no es nada del otro mundo”.

Esta forma de ver las cosas es común en el mundo actual. Los escándalos en los que se han visto implicados políticos prominentes y otros líderes mundiales que han mentido han sacudido a la sociedad. Muchas personas que se han dejado influir por esta tendencia ya no son tan estrictas en lo referente a decir la verdad. En algunos lugares, la mentira se ha convertido en la política oficial. Un vendedor dijo en son de queja: “Me pagan por mentir. Gano concursos de ventas y todos los años recibo críticas sumamente elogiosas si miento. Parece que en todas partes esta es la clave de la preparación del vendedor minorista”. Muchos creen que las pequeñas mentiras piadosas no causarán verdadero daño a nadie. ¿Es eso cierto? ¿Hay ocasiones en que esté justificado que se  diga una mentira?

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Aunque todas las mentiras son reprensibles, algunas son más graves. Por ejemplo, alguien pudiera mentir por contentar a alguien, por ejemplo a un niño, vergüenza o temor a las consecuencias que genera una mentira por algún paso en falso que ha podido dar. Otra persona quizás tenga el hábito de mentir maliciosamente con el propósito de causar daño a los demás.

Claro está, ser veraz no significa estar obligado a divulgar toda la información que pida cualquier persona. Por ejemplo, los malintencionados tal vez no tengan ningún derecho a saber ciertos asuntos.

Pero lo que si es cierto es que vivimos en una sociedad en la que la mentira es el deporte nacional y esta dinámica hace que la mentira se vea como algo normal en nuestra vida personal, sin darnos cuenta cuan dolorosa puede llegar a ser.

“Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.”
FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD

 

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4 comentarios en “¡Te lo juro…!

  1. ¡Qué terrible haber leído esto justo hoy! Asumo que dije una mentira, pero fue porque pensé que sería lo mejor para otra persona. Llevo estos dos últimos días arrepintiéndome y ahora que leo esto me siento aún peor de haberlo hecho.
    Gracias por escribir tan honestamente, y darme el empujón a rectificar las cosas.
    Cariños y saludos desde Chile.

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