El termostato

Según explica wikipedia, un termostato programable o termostato programador es un dispositivo que sirve para mantener la temperatura de un ambiente (o de otro lugar) a distintos niveles según la hora o día de la semana. Consiste en un termostato y un dispositivo electrónico (actualmente, antiguamente eran mecanismos de relojería) que varía el punto de consigna de la temperatura ambiente, de modo automático y a determinadas horas, según los deseos del usuario.

Termostato programable con la tapadera abierta mostrando los botones para programar.
Y que lástima que los humanos no llevemos incorporado uno, porque nos evitaría muchos disgustos, porque podíamos programarlo para que un momento determinado nos hiciera parar y no seguir, recuerdo que un compañero de trabajo me explicaba que la primera vez, de jovencito, fue a un puticlub con unos amigos, (¿quién no hemos ido de joven?), pues bien, me decía que cuando entró vio a unas mujeres ya entradas en años y que le parecieron feas, pero después de dos cuba libres ya no le parecieron tan feas, y después de más bebida, hasta les había cogido cariño, claro al no tener un dispositivo que nos regule, nos cambia la visión y hasta la veracidad de nuestro entorno.
Y esto le pasó anoche a una clienta que llevé en el taxi, sabéis que desde hace un mes y poco trabajo en el taxi en Sitges, y aquí es un lugar de mucha, diría demasiada, fiesta.
La cuestión es que cuando volvía a la estación de tren, lugar de parada, en la calle, una señora de unos 50/55 años me levantó la mano, acto seguido me detuve y se montó, su habla no era muy fluida y se atascaba constantemente, medio entendí el nombre de un hotel del pueblo, el Antemare y la llevé, una vez allí y muy enfadada me decía que su hotel tenía más de veinte plantas, a lo que le contesté que en Sitges no había ningún hotel tan grande, muy enfadada me decía que ella se alojaba en Barcelona y que solo se había movido 100 metros desde su hotel, total que al final le pude sacar que el hotel era el Alimara de Barcelona, a cuarenta kilómetros de Sitges, debido a su estado le pedí que me abonara el servicio por adelantado.
Me dio un billete de 100 euros y me fui a coger la autopista C-32 con dirección Barcelona,
esta señora estaba convencida de que estaba en Barcelona ciudad, pero la realidad era muy otra, estaba en Sitges.
Por la autopista, no dejó de quejarse, muy enfadada, que a donde la llevaba y a punto estuve de dejarla en la carretera y si no lo hice fue por pena de como estaba.
Al final, llegué al su hotel, y ella, extraño, lo reconoció, al parar delante de la entrada le dije…”la carrera le sube 82,45…, con el ánimo de decirle que me había dado 100 y que le sobraba dinero, pero no me dio tiempo a decir palabra alguna, cogió un otro billete de 100 euros y me los tiró a la cara diciéndome…”usted lo que quiere es entretenerme con algún fin, ¡¡¡SINVERGUENZA!!!, y me dio un portazo que todavía tiemblan las bisagras de la puerta.
Cuánto le hubiera ayudado a esta señora llevar un termostato.
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