Ofrece tu mano amiga

Las citas médicas y las hospitalizaciones pueden angustiarnos.  La ayuda que podemos ofrecer a un amigo o familiar puede ser muy valiosa, incluso vital. ¿Cómo puede usted ayudar a sus seres queridos?

Antes de la cita con el médico. Ayude al enfermo a hacer una lista de sus síntomas y de los medicamentos que toma. También anote todas las preguntas que quisieran hacerle al médico. Repase con el paciente los detalles de su enfermedad y si alguien de su familia la ha tenido. No dé por sentado que el doctor conoce todos esos detalles o que preguntará por ellos.

Escuche, haga preguntas y tome notas.

Durante la cita. Asegúrese de que el paciente entienda lo que el doctor dice. Haga preguntas, pero no afirmaciones. Déjelo hablar a él y que haga todas las preguntas que quiera. Preste atención y tome buenas notas. Pregunte si hay otros tratamientos. Tal vez convenga sugerirle al paciente que consulte a otro médico.

Repase las instrucciones del doctor y revise las recetas.

Después de la cita. Repasen juntos lo que se habló en la consulta. Asegúrese de que tiene los medicamentos que le recetaron. Dígale que se los tome tal y como le dijo el médico, y que, si le sientan mal, avise enseguida al doctor. Anime al enfermo a ser optimista y a seguir las instrucciones, por ejemplo, ir a todas las consultas. Ayúdelo a buscar información sobre la enfermedad que tiene.

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Asegúrese de que todos los formularios estén bien rellenados.

Mantenga la calma y esté atento. Cuando un paciente ingresa en un hospital, puede sentirse nervioso e impotente. Si usted se mantiene calmado y atento, puede contribuir a que todos estén tranquilos o impedir que se cometan errores. Respete los derechos del paciente a tomar sus propias decisiones médicas. Si él está demasiado enfermo como para hacerlo por sí mismo, respete las instrucciones que haya dejado por escrito y las decisiones que tomen los parientes inmediatos o su representante médico.*

Dígale al médico lo que nota en el paciente, pero sea respetuoso.

Tome la iniciativa. No tenga miedo de hablar. Si usted va bien arreglado y es educado, será más fácil que el personal médico se interese por el paciente e incluso que lo atiendan mejor. En muchos hospitales, son varios los médicos que atienden a un enfermo; infórmeles de lo que los otros doctores han dicho. Ya que usted conoce al paciente, avíseles de cualquier cambio en su salud o estado mental.

Trate de ayudar sin estorbar.

Sea respetuoso y agradecido Trabajar en un hospital es muy estresante. Trate al personal del centro médico como quisiera que lo trataran a usted. Demuestre que respeta sus conocimientos y experiencia, confíe en su destreza y agradezca sus esfuerzos. Sentirse valorados los anima a hacer mejor su trabajo.

Nadie puede evitar enfermarse. Pero si estamos preparados, podremos ayudar a nuestro familiar o amigo enfermo a que reciba el mejor cuidado posible.

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