¡Qué listos somos…!

10 DE ABRIL DE 1912: El Titanic zarpa de Southampton (Inglaterra) con rumbo a Nueva York (Estados Unidos).

11 DE ABRIL: Tras recoger pasajeros en Cherburgo (Francia) y Queenstown (actual Cobh, Irlanda), el Titanic se interna en aguas del Atlántico.

14 DE ABRIL: Alrededor de las 11.40 de la noche, el Titanic choca con un iceberg.

15 DE ABRIL: A las 2.20 de la mañana, el Titanic se hunde y perecen unas mil quinientas personas.

¿Por qué era tan especial?

Según Michael McCaughan, ex conservador del museo, el Titanic es “el barco más famoso de la historia”. Pero no fue único en su especie, ya que era el segundo de tres enormes buques construidos en los astilleros de Harland y Wolff, en Belfast. Con 269 metros de largo por 28 metros de ancho, el Titanic fue uno de los mayores barcos de su época.

La compañía naviera White Star encargó la construcción de estos enormes buques con miras a controlar las lucrativas rutas del Atlántico norte. Incapaz de competir en velocidad con su rival, la Cunard Line, se concentró en aumentar las dimensiones y el lujo de sus navíos para atraer a los ricos y los famosos.

Ahora bien, el Titanic también serviría para otro fin. “Cerca de 900.000 inmigrantes entraron anualmente en Estados Unidos entre 1900 y 1914”, comenta William Blair, director de Museos Nacionales de Irlanda del Norte. El transporte de las personas que emigraban de Europa constituyó la mayor fuente de ingresos de las empresas propietarias de transatlánticos, y el Titanic se usaría con ese propósito.

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La tragedia

El capitán del Titanic, Edward J. Smith, conocía los peligros que representaba el hielo del Atlántico norte, puesto que había cubierto varias veces aquella ruta a bordo del Olympic. Aunque otros barcos mandaron avisos, algunos no llegaron al capitán, y los que sí llegaron, no se atendieron.

De repente, los vigías advirtieron de la presencia de un iceberg, pero ya era muy tarde. El oficial de turno torció el rumbo para esquivar una embestida de frente, pero no pudo evitar que el barco rozara el borde de la inmensa masa de hielo, lo que provocó daños en el casco. El agua inundó varios compartimientos delanteros. El capitán comprendió enseguida que el navío se iría a pique y, tras lanzar varios llamados de auxilio, ordenó echar al agua los botes salvavidas.

El Titanic llevaba dieciséis botes salvavidas y cuatro balsas plegables. Llenos al máximo, podían acoger unas 1.170 personas. Sin embargo, a bordo del barco iban cerca de 2.200 pasajeros y tripulantes. Para colmo, muchos de los botes salieron sin carga completa. Y los ocupantes, en su mayoría, no hicieron esfuerzos por rescatar a posibles sobrevivientes de entre quienes saltaron al mar. Al final, solo se salvaron 705 personas.

Consecuencias

A raíz de este desastre, las autoridades aprobaron normativas para mejorar la seguridad marítima. Una de las normas es que un barco debe disponer de suficientes botes salvavidas para todos.

Por años, la gente creyó que el rápido hundimiento del Titanic se debió a que la fatídica colisión había producido un enorme corte. Sin embargo, en 1985, cuando se descubrieron los restos del naufragio en el lecho oceánico, los investigadores llegaron a otra conclusión, a saber, que las gélidas aguas habían debilitado el acero del casco, tornándolo quebradizo y causando múltiples fisuras. Menos de tres horas después del choque, el barco se partió en dos y se hundió, dando lugar a uno de los más grandes desastres de la historia náutica.

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