Libertad sin ira

La libertad es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona.

El estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impuesto al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, aquello que permite a alguien decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos en la medida en que comprenda las consecuencias de ellos. Pues la libertad implica una clara opción por el bien y el mal, solo desde esta opción se estaría actuando con libertad.

Otra acepción del término​ define la libertad como la «facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres». Con base a ello, la protección de la libertad interpersonal, es objeto de una investigación social y política.

El fundamento metafísico de la libertad interior es una cuestión psicológica y filosófica. Ambas formas de la libertad se unen en cada individuo como lo interno y lo externo de una malla de valores, juntos en una dinámica de compromiso.

Dicho esto entendemos que la libertad no quiere decir que cada uno “haga de su capa un sallo”, sino que nos debemos a un orden.

Alguien dijo que no hay nadie más libre que el que es esclavo de la verdad, o lo que es lo mismo, aquel que libremente se somete a un orden, a unas reglas que están puestas para beneficio de todos, porque si no es así la palabra libertad se convierte en “ancha es Castilla”.

Y el que cada uno haga lo que quiera para así considerarse libre es el principio del fin de un orden, porque siempre que tomamos decisiones no solo nos afecta a nosotros sino a los que nos rodean.

Contrario al clamor irrazonable de los que quieren ser totalmente independientes de la autoridad, debemos reconocerla y beneficiarnos de ella.

Imagina que no queremos respetar leyes como la de la gravedad, estamos gobernado por ella y si no la respetamos tendría consecuencias inmediatas o la ley que gobierna nuestro cuerpo, si queremos seguir vivos, tenemos que comer, tenemos también que obedecer cuando nuestro cuerpo quiere librarse de los desperdicios producidos por medio de su metabolismo.

Su cuerpo le manda y con el tiempo le obligará a usted a obedecer estas cosas aunque no sea su deseo.

Por tanto, hay ocasiones en que no nos apetece seguir las leyes, que queremos ser mas libres, pero en la medida que las sigamos así nos resultará.

(Algunos datos de Wikipedia).

4 comentarios en “Libertad sin ira

  1. El problema de la Libertad social es que hay quienes se pueden saltar el respeto hacía quienes no comparten su opinión, las personas públicas por ejemplo, y no pasa nada. En cambio, al revés, si puede tener consecuencias. Otra paradoja o incongruencia es cuando los fines justifican la pérdida de nuestra Libertad. Por último, tanto quien insulta como quien reprime, en mi opinión, lo hace por carecer de argumentos reales para sostener su postura.

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