Siesteo

De acuerdo con el profesor británico Jim Horne, especialista en medicina del sueño de la Universidad Loughborough, el mejor remedio para la somnolencia de la tarde “es sencillamente una siesta de diez minutos”, informa el rotativo londinense The Times. “Es como cualquier tratamiento: cuanto más cerca del momento crítico aplique la dosis, tanta mayor eficacia tendrá”, afirma el profesor Horne. Algunas compañías estadounidenses han instalado para beneficio de sus empleados salas de siesta con camas, mantas, almohadas y sonidos relajantes, además de despertadores que suenan cada veinte minutos. No obstante, el profesor Horne advierte de que si dormimos demasiado rato —digamos, unos veinticinco minutos—, puede que nos sintamos mal al despertar. “Una vez que el cuerpo sobrepasa los diez minutos, empieza a pensar que es de noche e inicia el proceso del sueño profundo.”

sleep-2603545_640

La siesta es una costumbre consistente en descansar algunos minutos (entre veinte y treinta, por lo general, pero puede llegar a durar un par de horas) después de haber tomado el almuerzo, entablando un corto sueño con el propósito de reunir energías para el resto de la jornada.

Esta palabra viene de la hora sexta romana,​ que designa la hora solar sexta, correspondiente a las 12 del mediodía con respecto al sol, o sea, alrededor de las 14 h., momento en el cual se hacía una pausa de las labores cotidianas para descansar y reponer fuerzas.

Está demostrado científicamente que una siesta de no más de 30 minutos, mejora la salud en general y la circulación sanguínea (aunque esto es discutible: hay estudios epidemiológicos serios que afirman que fomenta el infarto) y previene el agobio, la presión o el estrés. Además, favorece la memoria y los mecanismos de aprendizaje y proporciona la facultad de prolongar la jornada de trabajo al poderse resistir sin sueño hasta altas horas de la noche con poca fatiga acumulada.

sleeping-1353562_640

Personajes como Albert Einstein cantaron sus alabanzas y Winston Churchill, que aprendió la costumbre en Cuba, fue un entusiasta cultivador de la misma, con la consecuencia inesperada de que sus colaboradores quedaban rendidos cuando le veían a él tan fresco a las dos de la madrugada y con ganas de trabajar más, durante los días de la Segunda Guerra Mundial. Uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo XX, premio Nobel, Camilo José Cela, con su sarcasmo habitual, ensalzó la práctica y disfrute de esta costumbre tan española. El novelista decía de la siesta que había que hacerla“con pijama, Padrenuestro y orinal”.

 

5 comentarios en “Siesteo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .