Chismes on line

EL chisme puede aportar más intriga a tu vida que una película de misterio.

Cuando tus padres eran adolescentes, el último cotilleo se esparcía de boca en boca. Hoy, en cambio, el chisme se ha modernizado. Gracias al correo electrónico y a la mensajería instantánea, alguien con malas intenciones puede empañar tu reputación sin siquiera articular palabra. Solo ha de presionar unas cuantas teclas para enviar un ponzoñoso rumor a decenas de destinatarios ávidos de noticias.

Hay quien dice que Internet está sustituyendo al teléfono como medio preferido para esparcir rumores. En ocasiones, toda una página se concibe con la idea de humillar a alguien. Por ejemplo, las bitácoras virtuales  suelen estar saturadas de comentarios sabrosos que jamás se hubieran hecho en persona. De hecho, en cierto sondeo el 58% de los jóvenes dijo que había sido objeto de escritos ofensivos en la Red.

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¿Cuál es la respuesta correcta? En realidad, depende de la intención, pues a veces puede ser bueno.  Pero las conversaciones entre amigos suelen aportarnos información útil sobre quién se casa, quién va a tener un bebé y quién se encuentra necesitado. Aceptémoslo: no podemos decir que nos preocupamos por los demás si no hablamos de ellos.

Aun así, lo que se dice en una conversación puede convertirse fácilmente en un chisme. Por ejemplo, el comentario inocente “Pedro y Ana harían buena pareja” podría tornarse en “Pedro y Ana son pareja”, aunque ninguno de los dos sepa nada de su supuesto romance. “Pero eso no es grave”, podrías objetar; claro, eso si no eres ni Pedro ni Ana.

Es obvio que los chismes siempre tienen pésimas consecuencias. Pese a todo, muchos que han sido víctimas de ellos admiten que en su día también los esparcieron. La verdad es que cuando se habla mal de alguien, es muy tentador unirse al juego, es una distracción. La gente prefiere ocuparse de los problemas ajenos antes que de los suyos propios.” ¿Qué hacer si una charla inocente se convierte en un chismorreo?

Una cosa es controlar la lengua y no ponerse a hablar de los demás, y otra muy distinta es que hablen de ti, pues entonces el asunto te parece mucho más grave.

¿Qué puedes hacer si eres objeto de rumores infundados?

Ve lo que hay detrás de las palabras. Trata de entender por qué la gente habla de otros. Hay quienes lo hacen para ser populares y dar a entender que están enterados de todo. . Los complejos de inferioridad hacen que algunos jóvenes menosprecien a otros para sentirse superiores.

Controla tus sentimientos. Quien se siente herido por las habladurías y no domina los sentimientos de vergüenza y rencor podría hacer algo de lo que luego se arrepintiera. Aunque te va a costar, vas a tener que hacer un esfuerzo especial por contenerte. Si lo consigues, evitarás caer en la misma trampa que la persona que habló de ti.

Percibe la verdadera intención. Pregúntate: “¿Estoy seguro de que lo que oí va por mí? ¿Se trata de un rumor, o de un claro malentendido? ¿No será que me lo tomo muy en serio?”. Claro está, no se puede excusar un chisme. Pero no actuar con prudencia puede traerte peores consecuencias.

Por tanto, no es sabio tomarse a pecho todo comentario que se hace sobre uno.

Ante el chisme, tu mejor defensa es la buena conducta.  De manera que no dejes de ser amable y cariñoso. Te sorprenderá lo rápido que tu actitud pone fin a las habladurías, o al menos podrás soportar sus efectos.

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