Moldeando el barro

POR supuesto, ser un buen padre no es nada fácil. Pero si usted no da la debida corrección a sus hijos, solo empeorará las cosas. ¿Por qué? Porque sus hijos harán lo que quieran y usted terminará frustrado. Además, si no es claro y constante al corregirlos, sus niños acabarán confundidos.

Disciplinar a los niños con cariño y equilibrio los ayuda a pensar y comportarse como es debido. También les da la orientación necesaria para tomar buenas decisiones y llegar a ser personas de bien. Pero ¿dónde se pueden hallar instrucciones eficaces para educar a los hijos?

Aunque los niños pueden ser muy buenos y considerados, suelen ser insensatos. Por eso, necesitan disciplina. Esa es la realidad. Aceptarla le ayudará a cumplir con su papel de padre.

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No piense que si disciplina a sus hijos con equilibrio y amor, los va a traumatizar. Tampoco le guardarán rencor toda la vida. Antes bien, les estará enseñando a ser humildes y a aceptar los consejos que reciban hoy y en el futuro.

Es normal que los padres quieran proteger a sus hijos, pues ese es su deber. Pero para esto también hace falta equilibrio. No les hará ningún favor a sus hijos si los libra de las consecuencias de sus errores. Tampoco si los defiende cuando un maestro, o cualquier otro adulto, se queja por algo malo que en realidad hayan hecho. Si ve a esos adultos como aliados, y no como enemigos, sus hijos aprenderán a respetar a quienes tienen autoridad.

Es verdad que los padres no deben abusar de su autoridad, pero tampoco deben irse al otro extremo. El libro El precio del privilegio señala: “Los hijos de padres permisivos tienen poca sensibilidad [o no se dan cuenta] de que los adultos de la casa son quienes están a cargo”. Si usted no toma las riendas de su hogar, sus hijos pensarán que ellos tienen el control. Tarde o temprano meterán la pata, y usted pasará vergüenza.

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Cuando los padres solo piensan en contentar a los hijos, la relación de pareja se debilita.

Si quiere tener éxito como padre, siga las siguientes reglas al disciplinar a sus hijos.

Sea cariñoso.                          Sea claro y constante.                                         Sea razonable.

“Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.- Rey Salomón

4 comentarios en “Moldeando el barro

  1. Tienes toda la razón. Corregir no es dejar de amar. Lo que no se puede es ser un padre extremista, de esos que “o lo pasan todo por alto”, “o recriminan a los hijos bajo cualquier pretexto”. La medida justa es la necesaria. Ayudar a ser mejores a esos pequeños que aprenden a vivir, enseñarles lo que es correcto y lo que no lo es, y reconocer las buenas actitudes, dando consejos para remediar los errores en el comportamiento. No es tan fácil como se dice, puede ser, pero tampoco difícil. Sólo es cuestión de intentarlo.

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  2. Teniendo un hijo y dándome cuenta de cómo son otros padres me he dado cuenta que da igual cómo los críes, terminarán siendo como lo eres tú y tu otra pareja. Quitando genética y todo lo demás.
    Si enseñas a alguien algo porque es lo correcto (que a ti te han dicho que es así) pero luego haces lo contrario, el niño aprenderá por repetición, no por educación.

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