Dos por uno

Un anciano residente de cierta isla del Caribe salió de su refugio tras el paso de un huracán. Al examinar los daños, vio que yacía en el suelo un árbol gigantesco que había permanecido firme durante decenios cerca de la puerta principal de su hogar. “¿Cómo es posible —se preguntó—, si los árboles más pequeños de los alrededores han sobrevivido?” Bastó una mirada al tocón del árbol para hallar la respuesta. El interior del que parecía un sólido ejemplar estaba podrido, y la tormenta se había limitado a poner al descubierto el deterioro oculto.

En vista de que el ser humano imperfecto no es inmune a la corrupción, tenemos que tomar en serio el siguiente consejo: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón”

Las revisiones periódicas son esenciales

Al acudir a un médico para hacernos una revisión general, es probable que él nos examine el corazón. ¿Indica nuestra salud, sobre todo el corazón, que nos nutrimos bien? ¿Cómo tenemos la presión arterial? ¿Son regulares e intensos los latidos? ¿Hacemos bastante ejercicio? ¿Soporta el corazón demasiado estrés?

Tal como el corazón literal necesita revisiones periódicas, el figurativo también las necesita. ¿A qué clase de ambiente expongo mi corazón figurativo? ¿Busco la compañía de quienes me pueden ayudar a ser mejor persona? Actuemos con rapidez y tomemos las medidas oportunas en cuanto percibamos la más mínima deficiencia.

¿No nos sorprenden muchas veces los sentimientos, los deseos y las reacciones que afloran cuando hacemos frente a situaciones o tentaciones inesperadas?

¿Qué reflejan nuestras palabras?

¿Cómo saber lo que almacenamos en el corazón? ¿Giran con frecuencia en torno a cosas materiales y logros seglares, o se centran más bien en asuntos espirituales? En vez de publicar los errores ajenos, ¿tendemos a cubrirlos con amor?  ¿Solemos hablar mucho de la gente y de su vida, pero poco de asuntos morales y espirituales? ¿No será que nos interesa demasiado la vida de los demás?

Si tendemos a criticar, ¿será indicio de que albergamos envidia o celos en el corazón? Tenemos que examinar con cuidado lo que sale de nuestra boca y ser prestos en desarraigar inclinaciones indebidas.

Como dice el refrán, obras son amores y no buenas razones. Nuestros actos dicen mucho de lo que somos en el interior.

“Los actores son los únicos hipócritas honestos”.-William Hazlitt.

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