La calidad de tu vida es la calidad de tus relaciones

Ánimo Venezuela

Ésta frase sacada de un libro de Tony Robbins, es verdad absoluta.

Cuando un joven se asocia libremente con un grupo de jóvenes que tienen como práctica el hurtar, ¿qué es probable que le digan? ‘Mira, esto solo lo hacemos para divertirnos, por la emoción nada más. Estamos jugando bromas, ¿no lo sabías?’ O quizás digan: ‘Mira, lo que nos llevamos de las tiendas no es nada de gran valor y por eso no importa; después de todo, estamos tomando estas cosas de una corporación grande que nunca las va a echar de menos.’ O quizás traten de influir en el joven diciendo: ‘Somos pobres, y por eso no es malo quitarle cosas a esta gente rica. Después de todo, hay discriminación contra nosotros, no se nos trata con bondad, y por eso está bien que nos llevemos todo cuanto podamos.’

Ahora bien, al asociarse el joven con otros que hablen y obren así, ¿qué es lo que probablemente suceda? ¿Los separa él de los hábitos malos a ellos o lo separan ellos a él de sus hábitos buenos? Aunque se le había enseñado que es malo hurtar y que él debería hacer a otros lo que le gustaría que otros le hicieran a él, verá que sus asociados sin principios influirán en él. Adoptará sus actitudes mentales y puntos de vista y participará con ellos en sus desafueros. Los resultados de esto a veces han sido desastrosos, como cuando un joven fue condenado por haber estado asociado con un grupo de muchachos cuyo hurto resultó en asesinato y en que fueran enviados a una prisión para menores.

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O considere otro ejemplo… la asociación con los adictos a las drogas. El uso de narcóticos, como la marihuana, al principio se limitaba a los que asistían a las universidades. Entonces los estudiantes de segunda enseñanza empezaron a cultivar ese hábito, y ahora está esparcido en la escuela primaria. Los jóvenes de hoy, por su búsqueda codiciosa de placeres y emociones, están participando cada vez más en el uso de narcóticos. En este caso, también, ya sea consciente o inconscientemente, hay razonamiento aparentemente plausible, pero falso y engañoso, de parte de los jóvenes para hacer lo que hacen. Tal vez se deba a su falta de experiencia, o a sus frustraciones y desilusiones. Aunque realmente son títeres de despiadados y avarientos traficantes en drogas, evidentemente ‘así lo aman.’

Por eso, entonces, si un joven voluntariamente opta por tener la compañía de los que desean intensamente las drogas, ¿permanecerá incontaminado o será llevado por la influencia a experimentar con las drogas? Su esfuerzo de un solo individuo por resistirlos será muy débil en comparación con el esfuerzo total de ellos por “pescarlo” o “engancharlo” con las drogas. Tratarán de despertar su curiosidad, o hacerlo presa de su vanidad (su deseo de que los demás lo vean como “buena gente”), o tal vez traten de despertar en él el deseo de disfrutar placeres ilícitos, diciéndole que ‘las aguas hurtadas son dulces.’

Se pudieran mencionar muchas otras clases de malas asociaciones, pero quizás la clase más común hoy es la de los que no respetan principios morales en lo que se refiere al sexo. El entregarse  por sistema a las caricias, el abrazarse y besarse a menudo con todo lo que se mueve, lleva a una falta de respeto mutua, a conciencias culpables, enfermedades venéreas y preñeces no deseadas.

Sí, las malas asociaciones quizás se hagan pasar como amigos de uno, pero no se interesan en el bienestar de uno. Nada les gustaría más que el ver a uno también esclavizado a sus hábitos malos, para aliviar su propia conciencia. Pero, sea cual sea el motivo de esas personas, ¡qué insensato es escoger a tales individuos como compañeros! Ciertamente el hacerlo es extraviarse, y echar a perder sus hábitos útiles.

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También se pueden hallar malas asociaciones que echen a perder los hábitos útiles en las páginas de revistas populares o novelas obscenas. Y cuando uno ve conducta inmoral representada en el teatro, en la pantalla cinematográfica o en la pantalla de TV, ¿no está teniendo también asociación inapropiada? ¿Y no pueden éstos también echar a perder sus hábitos útiles? ¡Muy ciertamente pueden hacerlo!

“No se extravíen.No se puede evitar. Uno no puede andar sobre brasas sin chamuscarse los pies, tampoco puede llevar brasas en su seno sin quemarse. Uno no puede asociarse voluntariamente con personas malas sin que influyan en uno. Tal como una manzana podrida en un barril con el tiempo hace que las manzanas buenas que hay cerca de ella también se pudran, así la gente mala influye para el mal en los que optan por asociarse con ellos.

No solo es la sabiduría lo que debería hacer que uno evitara las malas asociaciones, sino también la lealtad, el amor y la dignidad hacia uno mismo.

(Citas de la revista Despertar!)

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