Regalado

“MUCHÍSIMAS gracias.” Estas palabras están entre las más hermosas de cualquier idioma, porque expresan aprecio por un regalo, un cumplido o un favor. Y mientras más consideración y esfuerzo haya revelado lo que se ha dado, más calurosas son las gracias y mayor es el aprecio. Sin embargo, como sin duda usted ha observado, algunos regalos se aceptan con agradecimiento, mientras que otros quizás no se reciban con entusiasmo. ¿A qué se debe esto? Quizás un factor en esto sea el motivo del dador. Otro factor puede ser el regalo mismo; y a menudo la manera en que se presente determina cómo se recibe.

Los regalos sirven mucho para unir a la gente y mantener amistades, porque bondad engendra bondad. Sin embargo, el motivo a menudo es tan importante como el regalo mismo. ¿Ha examinado usted alguna vez sus motivos al hacer regalos? Cuando usted hace regalos, ¿se debe generalmente a que usted se siente obligado a hacerlo, o verdaderamente da usted porque es de espíritu generoso? ¿Da usted en gran parte debido a la ocasión, o por interés en la persona? ¿Se ofrecen sus regalos altruistamente, o por interés egoísta?

Especialmente durante la temporada de la Navidad, se gastan millones en regalos. Y aunque se anuncia como la temporada de la alegría, muchas personas en ese tiempo sienten lo contrario. Algunas contraen deudas para cumplir con sus obligaciones de hacer regalos. Con frecuencia dan porque es la costumbre y no porque realmente quieran hacerlo. Con razón, al fin de las fiestas, por lo general estas personas están “gastadas” financiera, física y emocionalmente. Su dar no les ha traído la felicidad que debería haberles traído, puesto que no lo han hecho como expresión de un corazón generoso. Más bien, los regalos deben brotar de un sentimiento espontáneo de calor de amistad y bondad hacia el que los recibe, de modo que una más estrechamente a los dos. Debemos sentir que tenemos libertad para dar un regalo a alguien siempre que queramos y siempre que tengamos los medios para hacerlo, no por las fechas que haya en un calendario.

“Quien da al poderoso, compra, y no da; mercader es, no dadivoso; logro es el suyo, no servicio; más pide dando que pidiendo, porque pide obligando a que le den.”
FRANCISCO DE QUEVEDO

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