Al contado, por favor…

“COMPRE AHORA… ¡PAGUE DESPUÉS!” Hoy, en muchos países esa idea bombardea constantemente a la gente. Se persuade a la gente de que lo que debe hacer es comprar un producto que se anuncia, y entonces pagarlo después a través de cierto período de tiempo. Esto se llama ‘comprar a plazos,’ o comprar a crédito.

Sin embargo, el comprar ahora y pagar después realmente significa contraer una deuda. Y cada vez es mayor la cantidad de las personas que están haciendo precisamente eso. Como dijo el economista John Kenneth Galbraith: “La gente ha cambiado de punto de vista en cuanto a la deuda. En consecuencia, ha habido una retirada inexplicable, pero muy real, de la regla puritana que exigía que el individuo ahorrara primero y disfrutara de las cosas después.”

Comentando sobre esta tendencia, un economista del Instituto de Investigación Motivadora dijo: “Por lo general, hemos estado cambiando cada vez más de una cultura puritana a una cultura hedonista . . . Una tarjeta de crédito es un símbolo de esta era hedonista. Estamos obteniendo nuestros placeres, nuestras compras, nuestra diversión, antes de realmente haberlos ganado.”

En los Estados Unidos hay tantas personas endeudadas ahora que Hillel Black, en su libro Buy Now, Pay Later, declaró: “El resultado ha sido una explosión de compra a crédito por el consumidor que, al ser comparada con la explosión demográfica, hace que esta última parezca pequeña. . . . El total de la deuda privada ciertamente es mayor que la combinación de toda la deuda privada del hombre a través de la historia. Jamás tantos han debido tanto.”

¿Cómo se paga toda esta deuda? Proviene de los ingresos futuros del individuo, dinero que éste no tiene, sino que espera adquirir.

Ahí es donde surge el problema. Una cantidad cada vez mayor de personas están descubriendo ahora que no pueden pagar todo lo que han comprado a crédito. Como dijo un vocero de la Asociación Americana de Cobradores: “La gente está saliendo y utilizando el crédito sin saber realmente de qué se trata. La persona de término medio no sabe la responsabilidad que asume cuando abre una cuenta. Le asombra al fin del mes averiguar que ha gastado más dinero del que está ganando.”

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Por algún tiempo, los peritos financieros se preguntaban qué sucedería con toda esa deuda si la nación sufría algún revés económico prolongado. Preguntaban: ¿Qué hay si los trabajadores no ganaran tanto, o perdieran su trabajo del todo? Los peritos ya no tienen que preguntarlo. Ahora lo saben, pues los Estados Unidos están experimentando un retroceso económico aun mientras los precios siguen subiendo.

Como resultado de esto muchos trabajadores han perdido su trabajo, o se les ha quitado parte de su salario. Esto ha hecho que haya más personas en dificultades económicas hoy que en cualquier tiempo desde los años de la depresión. Están endeudadas, pero ahora no pueden pagar. Por consiguiente, aumenta el número de los que están declarándose en bancarrota, y los acreedores están recobrando las cosas que esas personas han comprado.

Aun muchos que tienen trabajo están experimentando dificultad por estar demasiado endeudados. Un banquero de Atlanta dijo: “Casi todo el mundo está viviendo más allá de sus recursos en los niveles de salarios medios e inferiores. Una familia típica había podido irla pasando hasta recientemente obteniendo más préstamos, pero eso se detuvo cuando el dinero se hizo difícil de obtener, y ahora muchas personas no pueden ‘sacudirse las deudas a fuerza de préstamos.’”

La situación es como la describió Newsweek: “En realidad, la depresión ya ha azotado a muchísimos estadounidenses de una manera u otra.”

Además del hecho de que muchos se han visto inducidos por el ‘crédito fácil’ a comprar cosas de las cuales realmente no pueden darse el lujo, al hacerlo pierden dinero. Tienen que pagar más por el producto debido a los intereses que se cobran.

Debe recordarse que el prestar dinero es negocio tan grande porque es lucrativo para el prestamista. De hecho, muchas compañías no quieren que los clientes paguen al contado, debido a la enorme ganancia que obtienen del interés que imponen sobre los pagos de la deuda.

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Casi 25 centavos de cada dólar del pago de la deuda va a dar ahora al cobro de intereses. Esto significa que la gente que depende del crédito no está obteniendo de su dinero todo lo que vale. Realmente está desperdiciando mucho dinero que se ha ganado con gran esfuerzo. Si hubiera comprado artículos al contado hubiera tenido más dinero para gastar.

Un ejemplo de lo que se puede ahorrar cuando uno compra al contado se nota en Buy Now, Pay Later: “Una tienda vende un refrigerador en 329,95 dólares. En un contrato de veinticuatro meses con un primer pago de 10 dólares, el Sr. Consumidor le paga a la tienda 66 dólares adicionales por el crédito.” ¡Piense en cuántos litros de leche se podrían comprar con esos 66 dólares! ¿Cuánta carne se pudiera haber comprado, cuánta ropa para la familia? El comprar ese artículo a crédito fue como romper y tirar 66 dólares.

No, el crédito no es barato de ninguna manera. Los pagos de intereses verdaderos pueden variar desde el 12 por ciento hasta el doble o más del costo original.

Las dificultades económicas no desaparecerán en el futuro. Es mucho más probable que aumenten. El proceder sabio es mantenerse equilibrado en el punto de vista de uno sobre las cosas materiales.

Compre solo lo que pueda pagar. Siempre que sea posible, pague al contado para no tener que pagar intereses. Si usted desea un artículo que no necesita ahora, empiece a ahorrar para comprarlo. Deposite el dinero en el banco y obtenga interés. Entonces, cuando usted tenga el dinero que necesita, cómprelo al contado.

Cualesquier deudas en que incurra, páguelas rápidamente. A veces las compañías conceden descuentos por pagos rápidos, y usted se ahorrará dinero. Si usted tiene que usar crédito, asegúrese de que sea solo por algo de lo cual usted no pueda prescindir. Use el crédito muy escasamente, y lea la letra pequeña de los contratos para saber exactamente cuánto está usted pagando sobre el precio al contado.

Otra sugerencia práctica: Puesto que se ha demostrado que las personas que tienen tarjetas de crédito por lo general compran más que cuando pagan al contado, ¡una buena idea cuando vaya de compras es dejar sus tarjetas de crédito en casa!

Nunca permita que un vendedor lo recargue a usted de deudas hablándole acerca del ‘crédito fácil.’ No hay tal cosa. Todo crédito es difícil. Pregunte a cualquiera que ahora no puede cumplir con los pagos o que tiene que declararse en bancarrota. Sí, es más barato pagar al contado. Es más fácil no solo para la cartera, sino también para el sistema nervioso, porque puede evitar mucha angustia.

(Citas de la revista Despertar)

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