Lastimado

No es poco común oír que se ha lastimado a alguien, que se le ha herido en los sentimientos. Esta clase de herida suele durar aún más que cuando el daño es físico. Pudiera parecer que la vida siempre será así. Pero hay razón sólida para creer que algo mejor es posible. Para que podamos comprender cómo puede ser eso, sería conveniente considerar primero lo siguiente…

Por lo general esto se debe a que uno piensa estrictamente en uno mismo y sus propios sentimientos. En realidad uno quizás no quiera herir a nadie, pero, por el momento, el egoísmo domina sobre toda consideración para con los demás.

Por ejemplo, puede ser que un hombre trabaje todo el día bajo un jefe desagradable. Hierve de frustraciones, pero necesita el empleo y por eso se queda callado. Pero, ¿qué sucede cuando llega a casa? Solo piensa en que se le ha lastimado. Se desfoga en su esposa, quien también quizás haya tenido un día pesado. Ella, en cambio, quizás se desquite con sus hijos por sus sentimientos heridos.

Si uno es demasiado sensible, puede permitir que el incidente más pequeño lo conduzca a herir o lastimar a otra persona.

En una gran ciudad el palo que sostenía el tendedero de una familia cayó en el patio de un vecino y causó algún daño. Esto dio comienzo a dos años de hostilidad entre aquellas familias, y finalmente la pareja que era dueña del palo fue víctima de los disparos que sin misericordia les hizo su vecino. ¡Imagínese, todo debido a una ventana rota y unos cuantos arbustos aplastados! La sensibilidad excesiva y el concentrarse solamente en lo personal echó fuera todo sentimiento de compasión.

De modo que la presión externa, las frustraciones, la excesiva sensibilidad… todas estas cosas pueden llevarnos a estallar contra otros. Lamentablemente, muchas veces lastimamos a las mismas personas a quienes más amamos.

(Datos de la revista Despertar)

“La sensibilidad, como la voluntad, son creación de mi razón”. 

Frases de Eugenio María de Hostos

Un comentario en “Lastimado

  1. Me agrado la entrada; pero debo decir que la insensibilidad, es la consecuencia del cisma del núcleo principal de la sociedad, que es la familia. Y ello desde la posguerra a mediados de Siglo XX. Si a ello agregamos; la in equidad en la distribución de la riqueza y la acumulación, ya coercitiva del capital en comunión con sectores privilegiados, creo que no debemos cuestionarnos demasiado las razones de la situación dramática que vivimos como sociedad. Un cordial saludo.

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