Que nadie entre en mi castillo

Los Castillos o fortalezas siempre han sido sinónimos de lugares seguros, de lugares donde se podía estar medianamente tranquilos, incluso así se producían ataques para invadir aquella seguridad.

Las cajas fuertes de seguridad están dotadas de mecanismos para que nadie pueda abrirlas y tener el contenido guardado y en secreto.

En la era actual hemos hecho de nuestro teléfono móvil nuestro castillo, nuestra fortaleza donde guardamos nuestros secretos más recónditos.

Hasta el grado que siempre o casi siempre lo tenemos encima para que nadie pueda llegar a él, y yo pregunto… ¿cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a enseñar el contenido de nuestro móvil…?

Seguramente si tu pareja te lo pidiera te recorrería un sudor frío por la frente y ya entrarías en pánico y no porque tengas cosas reprobables sino porque lo consideramos como nuestra intimidad que dicho sea de paso es una intimidad que ocultamos a nuestra pareja.

Hasta hace poco el matrimonio era el principal motivo de divorcio, ahora el teléfono móvil le ha adelantado por la derecha

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