Feliz Año nuevo

El 1 de enero se ha convertido en sinónimo de renacimiento. La sociedad actual le ha otorgado un valor especial a esta fecha y es vista internacionalmente como una nueva oportunidad para cambiar nuestra forma de ser, de pensar o de ver el mundo. Sin embargo, resulta curioso ver cómo todos estos buenos propósitos surgen precisamente bajo el manto de la nieve, las pocas horas de luz y los árboles esqueléticos y pelados. ¿Cómo es que este resurgir de la vida ocurre cuando la naturaleza está muerta o en stand by? ¿Por qué se celebra el fin del año en diciembre?

El primer paso necesario para que el comienzo del nuevo año caiga en el primer día de enero es que exista este mes. Según los textos de Plutarco, Numa Pompilio (sucesor de Rómulo) añadió dos nuevos meses al calendario ya existente en el siglo VIII a.C. Para alcanzar los doce meses actuales, el entonces rey añadió Januro (Enero) en honor al dios Jano y Februo (Febrero) por Plutón. Aun con todos los meses ya establecidos dentro del calendario de Roma, pasarían siglos hasta que enero se convirtiera en el primer mes del año.

Los pueblos de la Antigüedad celebraban sus grandes fiestas aprovechando los momentos de solsticio y equinoccio debido a la visión más telúrica y naturalista de sus mitologías por la que relacionaban la primavera y el invierno con un ciclo de vida y muerte. Precisamente por esta concepción, los romanos y muchos otras civilizaciones celebraban el comienzo del nuevo año en marzo, coincidiendo con el equinoccio y el comienzo de la primavera, las cosechas y la naturaleza más desbordante.

Los cónsules romanos y el problema de Segeda

No fue hasta el año 153 a.C. que se produjo este cambio que aún dura hoy en día. Roma tenía la costumbre de elegir a sus cónsules al comienzo del nuevo año pero, durante la segunda guerra contra los celtíberos de Hispania, el general Quinto Fulvio Nobilior pidió al Senado que adelantaran la fecha al invierno para poder adelantar el envío de tropas y preparar la campaña militar que arrancaría a principios de primavera y cuyo principal objetivo era la toma de Segeda (Zaragoza). Aunque el pueblo siguió celebrando sus fiestas de siempre, el Senado de Roma adelantó el comienzo del año político del idus de marzo a las calendas de enero (primera luna nueva del mes). Se estima que Roma trasladó a un total de 30.000 soldados para hacer frente a casi el mismo número de belos de Segeda.

Un siglo después, en el 46 a.C., tuvo lugar la reforma del calendario romano para dar paso al calendario juliano con enero como principio de todo. Aun con esto, Roma y los pueblos que estaban bajo su influencia rechazaron este cambio durante siglos. Incluso cuando el cristianismo se generalizó, muchos tenían reticencias a celebrar el comienzo del nuevo año en un mes que honraba a un dios paganoCarlomagno intentó cambiar esto renombrando los meses con fenómenos atmosféricos o en las labores de labranza. No fue hasta el año 1582, con la instauración del calendario gregoriano, cuando el papa Gregorio XIII estableció el 1 de enero como primer día del año para todos los países católicos.

(De Muy Interesante)

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