Dicen que el amor es ciego, yo personalmente creo que además de ciego, lleva una venda gruesa en los ojos, convirtiéndose en un antónimo de la razón.
Quién no ha flotado, quién no se ha sentido en una nube después de beber los vientos por alguien, en esos momentos nadie ha sido más feliz que nosotros, todo lo hemos visto pintado de nuestro color favorito.
Pero cuando calculas el alto precio que debemos pagar por ello, esa pintura favorita se ha convertido en un barniz de baja calidad.
Y eso es algo que a todos nos ocurre y que nos seguirá ocurriendo, pero aún así en el mejor de los casos sale muy caro, y no solo a uno sino a los dos.
Anteayer, tenía la oportunidad de hablar con un cliente que asistía a un congreso en Barcelona, quería que le llevase a un club de chicas, pero no se cansaba de reiterarme que estaba muy bien con su mujer, que era «feliz», tenía una buena mujer, dos hijos y un buen trabajo pero le apetecía que le comieran cierto miembro.
Amigos, para tener una casa con goteras, yo prefiero vivir de alquiler.
Con respecto a los dos primeros párrafos; me acordé de la poesía musical de Leonard Cohen y quiero citarlo: «El amor no tiene cura, pero es la cura de todos los males» Y caray, que pinche razón. Saludos.
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Gracias, Charli, abrazos.
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Te acabo de descubrir y me encanta como escirbes. Será un placer leerte.
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Será un placer leernos, abrazos.
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Se nota el fin de semana. Las goteras son el castigo ms inhumano que existe, pero si es voluntario y se domina la duración, puede resultar hasta divertido. Jajajaja
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Yo creo que es ingrato y cruel, abrazos.
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Y QUIEN NO TIENE ALGUNA VEZ, UNA GOTERA EN CASA, INCLUSO SI ES DE ALQUILER
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Pues también es verdad, abrazos.
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Comorl?! Jajajaja
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Es lo que hay, Marina, un abrazo.
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